miércoles, 12 de diciembre de 2012

Dublín

El 16 de junio de 1904, un grupo de parroquianos compartían impresiones sobre lo poco que es la vida en la entrada de un pub dublinés, al tiempo que deslizaban por sus gargantas abundantes tragos de cerveza. "Carreteros de torpes botas sacaban rodando barriles de sordo retumbo del almacén Prince y los subían entrechocándolos al carro de la cervecería. En el carro de la cervecería se entrechocaban barriles de sordo retumbo sacados rodando del almacén de Prince por carreteros de torpes botas". El 16 de junio de 1904, un joven escritor invitaba a una muchacha, trabajadora en un hotel de Dublín, a pasear. La pareja se encaminaba hacia los mejores paisajes de la ciudad, se explicaba, se contaba, se soñaba en vilo y soñaba un futuro en aquel país. Y quizás se paraba a tomar una cerveza, algo muy natural en Dublín: "barriles de sordo retumbo de Guinnes". El 16 de junio de 1904. Es el día en que James Joyce decidió que transcurriera su obra maestra, "Ulises", para convertirla en el libro que supo captar, en un día, la esencia de un pueblo. Es la obra que citamos en estas líneas. La muchacha es Nora Barnacle, amada hasta la muerte de Joyce, y los parroquianos, declamadores de la filosofía empapada de cerveza, una parte de la vida aún viva de Dublín, ciudad alcohólica y novelística hasta el extremo.

    Dublín, 1904.

Dijo el autor de "Ulises" que, si una catástrofe quisiera un día borrar Dublín de la faz de la tierra, se podría reconstruir en su totalidad gracias a las descripciones de la novela, de más de 700 páginas. Eso sí, tal como era cuando se publicó, en 1922. Así lo creen sus habitantes, que año tras año celebran el Bloomsday, en homenaje al libro y al éxito de Joyce, y se disfrazan de época y recitan "Ulises" por las calles y lo más gracioso es que nadie se lo ha leído entero. Reconocen en él, eso sí, el encanto de Dublín, que sigue capturando la fascinación de autóctonos y extranjeros a cada día. 

                                                                                                                                                 Bloomsday.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Murphy’s Irish Red, la cerveza roja de Irlanda



Con el gélido frío del venidero invierno no hay nada más apetecible que encerrarse en una taberna y beber unas buenas cervezas con los amigos. En el día de hoy, y teniendo en cuenta que quedan pocos meses para el Saint Patrick’s Day irlandés, os presentamos un tipo de cerveza con un sabor que mantiene el equilibrio entre lo amargo y lo dulce. Se trata de la Murphy’s Irish Red, un tipo de cerveza Lager, de fermentación baja, de estilo irlandés, con una espuma muy poco gruesa y con un color ligeramente cremoso con tonalidades de rojo granate. Es algo acuosa, y pese a que el primer sorbo es un tanto amargo, seguidamente la cerveza va tomando un sabor dulzón a medida que el paladar se va acostumbrando a ella. Hay que destacar la malta tostada e incluso notas de café torrefacto y de caramelo, pero con un regusto un tanto amargo por el lúpulo, que se mantiene hasta el final. Mayormente como todas las ales irlandesas, tiene poco alcohol: 5%.

El origen de la Murphy’s Irish Red se remonta a 1856, cuando James J.Murphy funda la fábrica de dicha marca en la ciudad irlandesa de Cork junto a sus tres hermanos. Una de las primeras cervezas que se elaboraron fue un tipo ale denominada Lady’s Well, precursora de la actual Murphy’s Irish Red, que entró en escena en el año 1995. Su catado está marcado por su referencia de cerveza Lager, y la combinación de la malta Pilsen y la malta negra que le aportan su color característico. 


jueves, 6 de diciembre de 2012

La Cerveseria de Gràcia, manjares por doquier



A menudo solemos acompañar las cervezas de tapas. Las tapas, pequeñas raciones variadas para degustar, son un reclamo frecuente entre los amantes de los largos ratos en una cervecería con amigos o familiares. Hoy vamos a hablar de una cervecería, que concretamente ofrece una gran variedad de tapas. Esta cervecería se encuentra en Gracia, y es una de las más famosas del barrio de Barcelona.  

La Cervecería es un local para todos. Para los jóvenes, para las familias, para grupos y para solitarios y, sobre todo, para estos niños y esta gente grande que tantísimo agradecimiento, afecto, respeto y admiración nos merecen.


Así es como se definen en La Cerveseria de Gràcia, un lugar simpático, con cocina sin aditivos y casera, con productos ecológicos, frecuentado por vecinos del barrio y externos a él y con una cualidad, variedad y trato por los alimentos dignos de ser destacados. Además de su repertorio de cervezas, donde reina la Moritz barcelonesa, el local ofrece tapas para acompañar el sabor espumoso del agua de cebada. Nuggets de Pollo con Salsa Barbacoa, Super croquetas (de pollo y jamón), Pimientos del Patrón, Raciones de Queso Manchego, Pincho Moruno propio, Chistorras de Navarra, Tablón de Quesos, Calamares a la Romana, Bravas (consideradas las mejores de toda Barcelona por algunos usuarios), y un largo etcétera de guarniciones para complementar la degustación cervecera.  Si bien las tapas caseras son un atractivo, también hay vermuts tales como las patatas chips, olives o un buen variado de berberechos, mejillones, almejas y navajas, sin olvidar los boquerones. Y para los más hambrientos, La Cerveseria de Gràcia dispone de un amplio recital de bocadillos, algunos muy bien reconocidos en guías como la Time Out, de salchichas naturales (con pequeños matices aromáticos y gustativos), butifarras catalanas, hamburguesas caseras, bikinis o bocadillos de mercado: de ternera Camenbert, de pollo con berenjena y queso de cabra, de bacon con Roquefort, de calamares con mayonesa, etc.

¿Dónde está?
 
Plaça de la Revolució  3, 08012 Barcelona
+34 932 139 533